Ni que decir tengo que ‘El Mago de Oz’ es posiblemente uno de los clásicos más influyentes del primer ciclo del cine a color. Cuando la gente la recuerda lo primero que les viene a la cabeza es su color intenso y saturado: el camino de baldosas amarillas, los chapines de color rojo de Dorothy, la Ciudad Esmeralda etc… Tampoco os puedo decir que sea la primera película en color, pero fue una de las primeras en demostrar que el color podría añadir fantasía y atraer a grandes masas a los cines de la época.

La película producida por la Metro Goldwyn Mayer está basada en la novela infantil ‘El maravilloso mago de Oz’ de L. Frank Baum, fue protagonizada por Judy Garland y Frank Morgan. En la actualidad es considerada un film de culto, llegando a ser una de las pocas películas incluidas en ‘La memoria del Mundo’ por la Unesco junto a otros grandes títulos como Metrópolis de Fritz Lang o Los olvidados de nuestro gran Luis Buñuel.

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Una de las películas más caras de la época.

La obra en su momento no resulto muy exitosa en taquilla ya que fue la producción más cara de MGM hasta la fecha. No recuperó completamente la inversión ni obtuvo ganancias hasta sus reestrenos una década después.

Una de los gastos más sustanciales que tuvo la película fue porque se decidió se hiciese con una nueva técnica de grabación a color llamada Technicolor. Ya que el film fue uno de los primeros en introducir dicha tecnología la productora hizo muchos esfuerzos económicos para que luciese como se merecía. Esta nueva técnica requería de mucha luz concentrada en los estudios con lo que la temperatura en el set llegaba a ser tan alta que llego hasta provocar desmayos. Según las cifras MGM gastó más de un cuarto de millón de dólares en electricidad. Si a esto le sumamos los grandes gastos en colorear decorados y el vestuario podemos decir, sin duda que El Mago de Oz fue una de las películas más cara de la época.

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El Technicolor es una cámara no una película

El Technicolor no es un tipo de película como mucha gente piensa. Era el proceso generado por una cámara, más concretamente la Technicolor DF-24 Beam Splitter.

Esta cámara tenía la particularidad de exponer simultáneamente tres tiras de película en blanco y negro que una vez pasaba por la lente se dividía a través de un prisma en dos rayos de luz.

Uno pasaba a través de un filtro verde, que bloqueaba la luz roja y azul y formaba una imagen en una tira de película pancromática (es decir, sensible a todo el espectro luminoso). El otro pasaba a través de un filtro magenta que bloqueaba la luz verde y se imprimían en un bipack de dos películas y la película frontal era sensible sólo a la luz azul. Los tres negativos resultantes se usaban para producir tres matrices de impresión, que a su vez se usaban para imprimir imágenes de tinta superpuestas en cyan, magenta y amarillo en una sola tira de película, creando una copia de proyección a todo color.

Como ya os he dicho en su momento grabar en Technicolor no era nada barato, si un estudio de cine quería hacer una película en Technicolor, tenía que alquilar las cámaras de cine de la compañía, así como un equipo de dos expertos para ayudar a operar la máquina debido a su complejidad.

Technicolor DF-24 Beam Splitter

La modificación del color en vestuario y escenarios

A parte, el Technicolor en sus comienzos tenía alguna limitación y no era capaz de reproducir los colores con precisión por lo que los creadores de escenarios y arte tuvieron que combinar distintos tonos pastel para intentar llegar al blanco puro para mostrarlo en pantalla correctamente. Aun así fue uno de los adelantos de la época y para sacarle el máximo provecho a la nueva técnica se animó a los paisajistas y a los atrezzistas a utilizar tanto color como les fuese posible. Se trabajo mucho en la diferenciación por medio del color de los dos mundos: Kansas y Oz. Incluso se llegó a modificar los chapines mágicos de Dorothy del color plata de la versión del libro original a los chapines rojos llenos de rubíes brillantes de la versión cinematográfica. Para que los rubíes se apreciasen rojos de verdad, hubo que teñir las lentejuelas ya que en el proceso de Technicolor las lentejuelas rojas perdían fuerza y habrían aparecido anaranjadas.

SLIPPERS MAGO DE OZ

A pesar de sus innumerables gastos y dificultades técnicas, en la 12.ª entrega de los Oscars fue nominada a seis premios, incluyendo mejor película que en ese año se lo llevo otro clásico y también producida con Technicolor como es ‘Lo que el viento se llevó’. Ganó en otras dos categorías, incluyendo mejor canción original por «Over the Rainbow» y mejor banda sonora a Herbert Stothart. En 1989, la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry y​ está considerada como el tercer mejor musical del cine estadounidense por el American Film Institute.

Así que, si eres uno de esos tan osados que todavía no la han visto, no esperes a navidades y ponte a verla… ¡a que esperas!

Irene Sánchez/Sebastián Martín

 

 

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